“El cáncer se convierte en una parte de ti”

Tenía 15 años cuando los médicos le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. Cáncer. Una enfermedad que ya había mal tocado la familia. Pero María Sintes Vidal es una chica muy vital y positiva, lo que le ha ayudado a superar el obstáculo. Ahora, con todo pasado, comparte la experiencia en internet, con un blog que «no sabía si era bueno o malo, pero que supone hacer público lo que me ha pasado».

¿Tenías miedo de publicar el blog?

– No era miedo. Todo el mundo lo sabía, pero algo me tiraba para atrás. Publiqué el blog sin decir nada a nadie. Fue una amiga la que me dijo que no dudara publicarlo. El blog no es para mí, aunque me gusta escribir, es para la gente. A mí me gustó que en su momento las personas que lo habían pasado me ayudaron con consejos. Por esto creo que el blog podrá servir a alguien.

¿Lo has escrito hace poco?

– Una parte la escribió mi madre, pero el resto es mía. Me he inspirado mucho en Albert Espinosa, no sólo por su experiencia, también por como escribe, explicando las cosas con total naturalidad. En el blog todo tiene una explicación. Incluso he querido indicar la ropa que llevaba en cada sesión de quimioterapia, el ‘box’ donde me la hacían y las cosas que me pasaban, como cuando empezó a caerse el pelo.

¿Te ha cambiado la manera de plantearte la vida?

– Supone un cambio radical. Considero que, psicológicamente, pasas de niña a mujer en un instante, porque te toca vivir situaciones difíciles, como verte sin pelo, o sin cejas, o como te quedas blanca porque no puedes tomar el sol. Hay momentos que dejas de comer y adelgazas, y te ves de una manera que impacta. Te hace ver la vida de otra manera. Cuando estás enfermo disfrutas más de las cosas, eres como más feliz. Puede chocar, pero es así. Piensas que puede ser la última vez que lo haces y procuras disfrutarlo.

¿Hay angustia o miedo?

– El miedo empieza a partir del día que todo comienza. Y todavía tengo. Pero no es el mismo miedo, porque has visto que todo va bien y que después del cáncer hay vida. Esto no quita que, mientras te haces la quimio, por ejemplo, cuando estas con tus amigas, estés siempre pendiente de si estás bien, o de si te puedes sentir mal en algún momento. Escuchas mucho tu cuerpo. Pero si estás bien, tienes que disfrutar.

El camino debe ser largo.

-Sí, Pero cuando ya lo has pasado ves que ha sido más rápido de lo que pensabas. Hacía una sesión cada quince días. Era hacer una, tenía unos días para recuperarme, y ya tocaba otra. Y así hasta doce, en la novena ya no podía más. Pero cuando acabas el tratamiento tienes la sensación de que no ha sido para tanto.

Desde un principio te dijeron que este cáncer era curable. Aun así, ¿que ha sido lo más duro?

– Me dijeron que era curable, pero en ese momento no piensas en la dificultad o el riesgo de la enfermedad. Fue un drama. Nosotros íbamos a varios médicos porque me miraban y revisaban todo el cuerpo. El día que me dijeron que estaba enferma y que necesitaría quimio, para mí era una cita más. La primera reacción cuando recibí la noticia fue decir que yo no me la haría, me negaba a hacerme quimioterapia.

¿Por qué?

– Sólo hacía un año de la muerte de mi abuela, Juana, que había estado cuatro años con quimioterapia. Había sido muy cruel, la desmejoró mucho. Y me vino su imagen, sin pelo y sin poder moverse. Pero tenía 70 años. Cuando me negué a hacerme la quimio, la doctora me preguntó si sabía qué me podía pasar si no hacía el tratamiento, y a mí me daba igual, duraría lo que tuviera que durar y ya está. Pero me lo replantee y vi que no quedaba otra que luchar.

Tu abuela ha estado muy presente, entonces.

Sí, de alguna manera, mientras ella estaba con el tratamiento, viví su enfermedad ‘desde fuera’. Y ahora la iba recordando a medida que me pasaban las mismas cosas que a ella, como la caída del pelo o cuando me hacían la quimio en el mismo lugar. La he tenido más en cuenta cuando ha faltado.

En el blog dice que eres muy soñadora. ¿Ahora lo eres más?

– No es que lo sea más, es de otra manera. Antes, era soñadora como una chica de 15 años, por ejemplo, podía soñar en tener un buen móvil. Ahora pienso con otras cosas. Mi sueño es acabar segundo de bachillerato, poder hacer la carrera de Derecho, y viajar por todo el mundo.

¿El cáncer sigue siendo algo ‘tabú’?

– Si no aceptas lo que tienes, no lo podrás superar. La gente que hablaba conmigo, yo notaba que les costaba mencionar la palabra «cáncer». Y no pasa nada si se dice. Impresiona, pero el nombre es lo de menos. Hay que asumirlo y lo primero es incorporar esta palabra en tu diccionario.

En una entrevista en «Es Diari», Luz Casal dijo que el cáncer es como una amiga, por las batallas compartidas.

– Sí. Se convierte en una parte de ti. Hace dos años que me curé del cáncer y aún hablo de ello, y además he sacado el blog. No solo esto, sino que también vivo en la misma casa donde lo pasé tan mal, y tengo pelo guardado del que se me cayó. Es algo que no se te olvida nunca.

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